El consultante estaba inscrito como demandante de empleo en la oficina del INEM de Jaén, donde residía. Durante abril y mayo de 2006 ha estado trabajando como técnico de laboratorio en hospitales públicos en Badajoz y de junio a octubre en Huesca.
   
La actividad de la consultante consiste en el arrendamiento de bienes inmuebles, siendo propietaria de 26 naves industriales, una vivienda y un terreno edificable.
   
La entidad consultante adquirió con anterioridad a 31 de diciembre de 2007 acciones propias cuyo valor nominal no excede del 10% del capital social, y dotó la correspondiente reserva indisponible por el importe de la adquisición. Se pretende proceder en el ejercicio 2008 a la enajenación de las acciones propias.
   
El consultante compró su vivienda en enero de 2001, permutándola con un promotor en julio de 2006 a cambio de un pago en metálico, que ha recibido, y el derecho a recibir un piso cuando se construya sobre el solar de la antigua vivienda. Dicho piso no espera recibirlo antes de los dos años desde la firma del contrato de permuta.
   
El consultante es titular de un plan de pensiones al que viene efectuando aportaciones desde el año 1990. Se está planteando movilizar todos los derechos consolidados del plan de pensiones a un plan de previsión asegurado.
   
El consultante es una persona física titular del 50% del capital de la entidad A, sociedad holding cuyo patrimonio está constituido por el dominio directo de varias sociedades dedicadas a la promoción inmobiliaria. La entidad A realiza la actividad de ejercicio de los derechos y obligaciones derivados de su condición de socio de las sociedades participadas así como la prestación de los servicios de gestión y dirección, disponiendo al efecto de medios materiales y personales para la prestación de tales servicios. El consultante se plantea aportar las participaciones que posee en A a una entidad B. Con esta operación se pretende ubicar estas participaciones en una estructura de carácter societario que limite la responsabilidad de los socios de las participaciones de la sociedad A, de modo que los rendimientos y plusvalías derivados de las mismas resulten reinvertidos en diferentes actividades empresariales, financieras o especulativas a través de la entidad B, resultando de esta manera una clara separación entre el patrimonio personal y empresarial del consultante.
   
Se plantean una serie de cuestiones en relación a la letra b) del apartado 1 de la disposición transitoria vigésimo cuarta del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. En el caso concreto de la entidad consultante, sociedad de responsabilidad limitada, ésta adoptó el acuerdo de disolución con liquidación el 30 de junio de 2007 según consta en el libro de actas, y por dificultad en la concurrencia del liquidador y el administrador, por ser personas distintas, en la firma ante Notario para elevar a público el acuerdo adoptado, se hace con fecha 29 de agosto de 2007, para seguidamente inscribirlo, como exige la normativa mercantil, en el plazo de un mes, en el Registro Mercantil.
   
El consultante percibe en marzo de 2007 la prestación por invalidez en forma de capital derivada de un plan de pensiones de empleo del que es partícipe.
   
El consultante, residente en la Comunidad Autónoma de Madrid desde hace más de cinco años, tiene la intención de realizar una donación de 950.000 euros a favor de su hija, residente en Suiza desde hace más de cinco años. Para instrumentar dicha donación, realizará una transferencia por el importe a donar (privativo del futuro donante) desde una cuenta corriente abierta en una entidad bancaria española a una cuenta corriente abierta en una entidad bancaria suiza, ambas titularidad exclusiva del consultante. Ulteriormente, el consultante retirará fondos (por un importe equivalente a 950.000 euros) de esta cuenta corriente abierta en la entidad bancaria suiza y, a continuación, realizará un ingreso en metálico por ese mismo importe y en concepto de donación, en una cuenta corriente titularidad exclusiva de la futura donataria, abierta igualmente en una entidad bancaria suiza.
   
El consultante es una persona física que ha adquirido una vivienda con cuarenta años de antigüedad, que va a destinar a vivienda habitual. Procede a realizar la reforma total del interior de la misma: fontanería y calefacción, tabiquería, electricidad etc., no excediendo, según manifiesta, el coste de los materiales del 20 por ciento del total presupuestado.
   

 

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